El cálculo de emisiones depende de los niveles de actividad de las fuentes móviles, es decir, todos los aspectos relacionados con la operación de los sistemas de transporte de una determinada ciudad (red vial, capacidad de las vías, niveles de flujos vehiculares, velocidades promedios, tipo de vehículos, etc.) y además el lugar donde se producen las emisiones espacialmente en la red vial. Estos antecedentes pueden provenir de cualquier modelo de transporte estratégico, en especial los modelos ESTRAUS o VIVALDI. La metodología requiere ser complementada con la caracterización del parque vehicular e histogramas de flujos de los vehículos para el área de estudio con el propósito de lograr un mayor nivel de desagregación de las fuentes móviles.
La información complementaria están contenidos en los parámetros característicos de cada centro urbano analizado, representados a través de las composiciones tecnologías de los vehículos, de acuerdo a las normas de emisión que cumplen, y por otra parte, los flujos vehiculares horarios del día representados por los perfiles horarios normalizados de flujos por tipo de vehículos. Esta información suele estar desagregada por sectores para lograr captar diferencias de comportamientos entre los distintos sectores de la ciudad estudiada.