Las Encuestas Origen-Destino desarrolladas en distintas macrozonas del país muestran que la movilidad cotidiana va mucho más allá de los viajes al trabajo. Los desplazamientos asociados al cuidado de personas, las diferencias en el uso de los modos de transporte y las características propias de cada territorio entregan información clave para diseñar políticas públicas más equitativas y centradas en las personas.
La forma en que las personas se desplazan cada día refleja mucho más que la disponibilidad de transporte. También da cuenta de cómo acceden a la salud, la educación, el trabajo, el comercio y, especialmente, de cómo se organizan las tareas de cuidado habituales.
Los estudios realizados por el Programa de Vialidad y Transporte Urbano (Sectra) en la macrozona Sur, el territorio de Rapa Nui y las ciudades de la macrozona Sur Austral evidencian que la movilidad presenta desafíos comunes, pero también realidades territoriales que requieren respuestas diferenciadas.

La movilidad del cuidado: un componente esencial de los desplazamientos diarios
La movilidad del cuidado se entiende como los desplazamientos asociados a tareas que sostienen la vida cotidiana y el bienestar de otras personas y del hogar. Estos viajes se clasifican generalmente según propósitos específicos como salud, acompañamiento familiar y abastecimiento.
Uno de los hallazgos más profundos de estos estudios es la enorme relevancia que tienen estos desplazamientos en la vida urbana. Históricamente, esta dimensión ha sido poco visible en la planificación del transporte, pero hoy se posiciona como una pieza clave para entender nuestras ciudades.
En la macrozona Sur, estas actividades representan una parte central de la movilidad: alcanzan el 44% de los viajes en Chillán y Chillán Viejo y el 39% en el Gran Concepción. Es notable que entre el 55% y el 62% de estos desplazamientos son realizados por mujeres, quienes asumen mayoritariamente las tareas de salud, acompañamiento familiar y abastecimiento.
Al analizar los propósitos del viaje, observamos una brecha clara: mientras que en los hombres los viajes por trabajo y estudio representan el 57%, en las mujeres esta cifra baja al 39%. Esto confirma que los desplazamientos femeninos son mucho más variados y diversos, una característica propia de la movilidad del cuidado. Mientras que los hombres suelen realizar trayectos pendulares (directos entre hogar y trabajo), las mujeres combinan múltiples paradas, como dejar a los niños en el colegio antes de ir a un control de salud o comprar alimentos, lo que explica por qué el 61% de los viajes a pie son realizados por mujeres, ya que la caminata ofrece la flexibilidad necesaria para esta rutina multidimensional.
Por otro lado, se aprecia que los hombres predominan en los viajes realizados en horarios extremos. Esto se vincula directamente con la sensación de inseguridad que experimentan las mujeres en horas de poca luz o escasa presencia de otras personas, sumado a que las responsabilidades de cuidado suelen concentrarse en horarios específicos del día. En lugares como Rapa Nui, la situación es total: el 100% de los viajes vinculados al cuidado son realizados por mujeres, lo que subraya la urgencia de planificar ciudades más seguras, amables y con perspectiva de género.

Brechas que cambian según cada territorio
Los resultados muestran que las condiciones geográficas, urbanas y de infraestructura influyen directamente en la forma en que las personas se desplazan. Sin embargo, más allá de las particularidades de cada ciudad, los estudios evidencian patrones consistentes en el uso de los distintos modos de transporte según género.
En las ciudades de la macrozona Sur Austral, la caminata constituye uno de los principales modos de desplazamiento y presenta una participación mayoritaria de mujeres en todas las localidades analizadas. Los porcentajes más altos se registran en Panguipulli (63%), Los Lagos (59%) y La Unión (58%), mientras que incluso en ciudades con una distribución más equilibrada, como Tortel (51%), las mujeres continúan realizando la mayor proporción de los viajes a pie. Estos resultados reflejan el rol que cumple la caminata para acceder a servicios, realizar compras y desarrollar actividades de cuidado en entornos donde los desplazamientos suelen ser de corta distancia.
En contraste, el vehículo liviano continúa siendo utilizado mayoritariamente por hombres en todas las ciudades analizadas, confirmando una tendencia que también se observa en la macrozona Sur y en Rapa Nui. Asimismo, en aquellas ciudades donde existe transporte público, las mujeres son quienes más lo utilizan, con una participación que varía entre el 51% en Los Lagos y el 69% en Puerto Natales, lo que reafirma la importancia de contar con servicios accesibles, seguros y confiables para facilitar la movilidad cotidiana.
Estos patrones coinciden con los resultados observados en la macrozona Sur, donde las mujeres también concentran el uso del transporte público y la caminata, mientras que los hombres predominan como conductores de automóvil. Además, persisten desafíos asociados a la seguridad en horarios nocturnos y a la disponibilidad de infraestructura ciclista que favorezca viajes seguros y compatibles con las labores de cuidado.
En Rapa Nui, por su parte, la movilidad está fuertemente marcada por el vehículo privado: el 84% de los hogares posee al menos un vehículo motorizado y el automóvil concentra el 57% de los viajes diarios, pese a que gran parte de los desplazamientos podría realizarse caminando en pocos minutos. Los viajes enteramente a pie actualmente representan un 14% del total, y un 66% de ellos son realizados por mujeres. Esta realidad pone de manifiesto la necesidad de avanzar hacia alternativas de movilidad más sostenibles y adaptadas a las características del territorio.

Información para una mejor planificación
Las Encuestas Origen-Destino constituyen una herramienta fundamental para comprender cómo se mueve la población y cuáles son las necesidades reales de los distintos territorios.
Incorporar la movilidad del cuidado en la planificación permite reconocer que actividades como acompañar a niñas y niños, trasladar personas mayores, asistir a controles de salud o abastecer el hogar forman parte esencial del funcionamiento de las ciudades y requieren sistemas de transporte seguros, accesibles y eficientes.
La evidencia generada por Sectra aporta información valiosa para fortalecer la toma de decisiones y avanzar hacia políticas públicas que respondan a las características de cada territorio. En este sentido, la Política de Equidad de Género en Transportes recoge estos desafíos y busca velar por el acceso universal, seguro, eficiente, sostenible e inclusivo para las mujeres, contribuyendo así a construir ciudades y comunidades más inclusivas para todas las personas.
